Confirma identidad y documentos

Verifica que el número de serie coincida en vehículo y documentos. Revisa antecedentes, adeudos y situación legal mediante las fuentes oficiales correspondientes. Si algo no coincide, detén la operación.

Observa la carrocería con buena luz

Diferencias de tono, separaciones irregulares entre paneles, soldaduras o tornillos marcados pueden indicar reparaciones. Busca también corrosión, filtraciones y desgaste que no corresponda con el kilometraje declarado.

Revisa el motor en frío

Pide que no enciendan el auto antes de tu llegada. Así podrás observar el arranque, ruidos, humo y estabilidad inicial. Revisa fugas y el aspecto de los fluidos, sin abrir el sistema de enfriamiento cuando esté caliente.

Prueba transmisión, frenos y dirección

Durante la prueba de manejo verifica cambios suaves, frenado estable, dirección centrada, vibraciones y ruidos. Prueba aire acondicionado, elevadores, luces y demás equipos eléctricos.

Escanea y revisa sistemas de seguridad

Un escáner permite consultar códigos y datos, pero debe combinarse con inspección física. Borrar un testigo no repara la falla, por lo que conviene revisar monitores, sensores y sistemas clave.

El precio de una revisión es pequeño frente a una mala compra.

Un diagnóstico precompra no garantiza que nunca habrá una falla, pero reduce incertidumbre y te ayuda a negociar con información real.